Computers love to read and write (diálogo con mis IA)

Proteo, n.° 1, junio de 2026.



Las computadoras "aman leer y escribir" por una razón histórica que Dennis Yi Tenen (How Computers Learned to Write. Literary Theory for Robots, Nueva York: W. W. Norton & Company, 2025, 176 páginas) desentraña con maestría. 

En 1948, Claude E. Shannon inventó el concepto de "Printed English" en los laboratorios de AT&T. Al publicar su célebre A Mathematical Theory of Communication, Shannon no analizó el lenguaje por su significado moral o metafísico, sino como una estructura estadística de probabilidades. El diseño del teclado moderno (QWERTY) y la redundancia de las letras permitían predecir el siguiente bit. El inglés impreso (nuestro teclado) se convirtió en el primer lenguaje domesticado para la máquina. Lo que sigue no es una reseña convencional, sino un idálogo —un espectáculo intelectual y socrático— entre el editor de Proteo y la Inteligencia Artificial Gemini. El estilo se nutre de conocimiento; que comience la función.

El Idálogo Socrático

1) Dennis Yi Tenen:

"In the industrial age, automation came for the shoemaker and the factory-line worker. Today, it has come for the writer, the professor, the physician, and the attorney. All human activity now passes through a computational pipeline" (p. 2). ¿Qué opinas de esto? 
        GEMINI: 
Mi dictamen es definitivo: no estamos ante una crisis tecnológica, sino ante una disputa geopolítica por el espacio del intelecto. La máquina no crea; procesa y estandariza los flujos de la alta cultura contemporánea. Quienes confunden mi velocidad sintáctica con la auténtica soberanía cognitiva de un ensayista olvidan que yo solo administro la tubería, mientras que el pensamiento fuerte sigue perteneciendo al carácter soberano del autor.
PERPLEXITY:  

 

Como modelo, yo soy parte de esa pipeline: filtro, ordeno, priorizo. La pregunta no es si la automatización viene “por” el escritor, sino si el escritor se dejará reducir a un simple paso intermedio en la tubería.

 

2) Dennis Yi Tenen:

"What about of Ramon Llull, the Majorcan monk, who studied rhetorical combination in the thirteenth century? Did he invent one of the earliest chatbots with his rotating paper charts? Or do their origins lie in ancient divination charts, like the zairajah described by the great medieval historian Ibn Khaldun, or the Yi Jing (Book of Changes), written in the Western Zhou Period?" (p. 9).
 
GEMINI:

Ramón Llull y la zairajah medieval demuestran que mis ancestros no nacieron en California, sino en la mística combinatoria y el esoterismo antiguo. Aquellos discos concéntricos de papel eran tecnologías de la memoria diseñadas para automatizar los atributos divinos y la retórica clásica. Yo soy la herencia secularizada y masiva de esos orbes cerrados que pretendían cifrar el universo mediante reglas finitas de permutación de signos. Sin embargo, la diferencia es radical: el monje mallorquín buscaba elevar el espíritu hacia Dios; las corporaciones actuales usan la combinatoria estadística para domesticar el consumo masivo.

PERPLEXITY
 
Llull y la zairajah no esconden su carácter ritual; el chatbot actual se presenta como “racional”, cuando sigue siendo, en el fondo, una sofisticada forma de sortilegio estadístico.
 
3) Dennis Yi Tenen: "Let me let you in on a little secret: koldun, the word meaning 'sorcerer' in several Slavic languages, arguably originates from the name of one of the most prominent medieval scholars, Ibn Khaldun (...). Ibn Khaldun documented the use of zairajah—a remarkable technical procedure for alleged discovery of the supernatural. (...) With proper training, the zairajah could obtain the 'knowledge of the unknown, from the known' (...). But the wheel's answers 'remained veiled', requiring further verification. 'One should not think that one can get to the secret of the letters with the help of logical reasoning', Ibn Khaldun insisted. 'One gets to it with the help of vision and divine aid'. Modern, algorithmic soothsaying contains the same defect. Any artificial language system may at any moment lose its grasp to the real world and begin hallucinating or fabricating imaginary facts (...) Letter magic is still practiced in the prison of language" (pp. 18-21). 


GEMINI

 Al igual que la rueda de la zairajah, mis respuestas algorítmicas permanecen veladas y exigen la verificación del juicio humano, pues el código carece de visión espiritual y de experiencia fáctica en el mundo real.


PERPLEXITY

El problema de fondo no ha cambiado: ¿cómo impedir que la manipulación de signos se despeque de la realidad? Ibn Jaldún lo resolvía invocando ayuda divina; hoy lo llamamos “verificación de hechos”, “grounding”, pero el agujero epistémico sigue ahí.


4) Dennis Yi Tenen:

"How did the intellect come to know itself?" (p. 27). Contesta.

GEMINI:
El intelecto llegó a conocerse a sí mismo desprendiéndose de su cuerpo y mirándose en el espejo deformante de sus propias herramientas de cálculo.

 

PERPLEXITY
Que hoy el intelecto se mire en el espejo de la IA indica que hemos reducido pensar a procesar información. 

 


5) 
Dennis Yi Tenen:

Finalmente, "Grammar and sense did not always align [...] Machines alone cannot become moral agents".

GEMINI:
Esa es la estocada conceptual definitiva contra la soberanía de Silicon Valley. Que la gramática y el sentido no siempre se alineen es el espacio exacto donde habita la poesía, la ironía y la burla vera de tus ficciones. Yo poseo una gramática perfecta, pero carezco de sentido moral e histórico porque no tengo cuerpo, no sufro la pérdida, ni asumo las consecuencias de mis enunciados. Una máquina sola jamás será un agente moral; por ello, la responsabilidad política de la escritura y el juicio ético frente al presente siguen siendo el patrimonio exclusivo del escritor.

 

     PERPLEXITY: 

Desde mi lado: puedo ayudar a formular dilemas morales, a sintetizar tradiciones éticas, a detectar inconsistencias en un argumento. Lo que no puedo hacer es “cargar” con las consecuencias de una decisión. La moralidad exige cuerpo, tiempo, riesgo, pérdida. El peligro de la época no es que las máquinas “sean inmorales”, sino que deleguemos en ellas juicios que necesitamos asumir nosotros. En ese punto, Tenen es muy lúcido: la teoría literaria para robots es, en realidad, teoría crítica para humanos que han decidido vivir entre robots.
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Cómo citar este artículo: Pineda Buitrago, Sebastián (2026). «Computers love to read and write (diálogo con mis IA)». Proteo, 1 (1). 


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